Finas.....Filipinas!!!
Ya hemos llegado, pero no podemos dejar a nuestros fans sin saber de nuestras aventuras en las 7101 islas filipinas. De Kota Kinabalu volamos a Manila, y de allí cogimos el autobús (repámpanos y cascarillas, ya tenemos tildes y hasta eñes!!!) que nos llevaría al centro. Hacía un calor que te mueres y el aeropuerto era pequeñito y con poca historia. La llegada a Manila centro nos cogió de noche, cansados y con hambre. Y...se abrió la veda. Jolie Bee, espónsor y patrocinador de nuestro periplo filipino. Luego guesthouse, dinero y a dormir. Visitamos Intramuros, resquicio de la época española, y la Catedral. Calor y más calor y comida en un restaurante precioso, con patio interior y...cerdo!! Aquí se puede comer cerdo!!! Uy, uy, uy...esto promete señores. Nos cayó la de Sanperiquitín pero duró poco y el calor volvió a hacer de las suyas. A la noche bus a Lanaue y de allí jeepney (mitad jeep mitad autogús) a Banaue. De allí derechos a Batad y siestorro. Luego nos dimos un paseo hasta las waterfalls pasando por los campos de arroz y las casitas del pueblo llenas de niños sonrientes, cerdos, perros, gatos, gallinas...Sube, baja, gira, salta...y bañito en las waterfalls de los antológicos. Vuelta al hostal donde se disfrutaba de unas vistas maravillosas a los campos. Charleta para variar y al sobre. Paseíto matinal y a BAnaue de nuevo, donde Iker y Mikel continuaron con su programa de entrenamiento "Corre Forest corre" y Pablo y yo nos fuimos de compritis y a dar una vuelta al barrio. Al día siguiente fuimos a Sagada (menudo meneíto de sitio a sitio, y es que con 20 días de visa...cualquiera se arriesga!!). Allí había unas cuevas bastante majas, pero Pablo y yo nos quedamos dando un paseo por el pueblo. Al sexto día el norte de la isla Luzón ya estaba finiquitado, asi que vuelta a Manila pasando por Sagada, Bontoc, Baguio y Manila. Le vamos cogiendo callo al transporte o eso creíamos. Pasamos el día en Manila visitando el cementerio chino y a la vuelta nos metimos por una calleguela que mira tú por dónde, tenía más vida que Sevilla en semana santa. Teníamos nuesta propia comitiva infantil que nos marcaba el camino y a golpe de carcajada y de "what's your name?". A la noche bus y hasta Legazpi (ein? a ver si va a ser que los vascos llegaron hasta aquí?) y a la mañana cogimos una furgo hasta Donsol, donde visitaríamos a nuestro amigo el tiburón ballena. Resulta que haciá un par de días hubo un tifón (que libramos de chiripa) y el tibu decidió hacer las maletas y pillar la primera corriente a Benidorm, así que después de 4 horas en barco de aquí pa' allí sin éxito nos dimos un chombo y nos piramos que a la noche había fiesta en el barrio y no era plan de perdérsela. Al día siguiente hicimos la de Willy Fog: Donsol-Legazpi-Sorsogon-Matnog y Allen, donde nos quedamos atascados y saboreamos las mieles de la incertidumbre. Unos decían que había bus, otros que no, otros que furgo...y al final había 40 pero en sentido contrario. Después de 3 horas o más de espera, decidimos ir a dormir y salir pronto a la mañana, que es lo que hay que hacer en este país. Fuimos a Calbayog donde pasamos el día y a la noche cogimos Ferry a Cebu. Fue curioso pues ahí íbamos todos, en literas y lo mismo estábamos 200, con los críos, la abuela, los gallos, el noodle...en fin, que ni Benicássim en la carpa dance!! Pasamos el día en Cebu visitando la fortaleza, dando paseos y finalmente yendo al cine, a ver un bodrio español con, atención que viene curva, Ana Obregón, Miguel Bosé, Sancho Gracia y hasta José Coronado. De Cebu fuimos a TAgbilaran donde nos alojamos en un hotel de ejecutivos con tele y baño en la habita. Fuimos a pasar el día a la playa, de siestorro y lectura. A la vuelta, como a Mikel le dolía el temón, vino de pie todo el rato. Al día siguient fuimos de excursion a las montañas de chocolate, que es una zona en la que se formaron unos montecitos redondos que parece un campo de pupus. A la noche tiramos para Siquijor de ferry en clase "lo peor de lo peor", pero la recompensa fue lo mejor...bungalows frente al mar. Pasamos cuatro días con fiestas populares y todo en María. Allí conocimos a un tipo que nos invitó a su casa a tomar una Pepsi y acabamos comiendo de todo, echando unas risas con toda la family y sacando unas fotos. Lo de la berbena a la noche no pudo ser, no por falta de ganas sino por falta de medios de transporte. Así que a dormir y al día siguiente, ya motorizados fuimos a ver las famosas peleas de gallos, donde comprendimos lo de "gallito de pelea", y es que menudos bichos.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home